La señora del queso

Un anuncio advirtiendo sobre los peligros del queso.

Cuando vine a este país, nadie me advirtió de que a todo le ponen queso. Hubiera sido un detalle que se me hubiera informado. Cuando digo a todo, me refiero A TODO. Si vas a un sitio y pides algo que piensas “esto no puede llevar queso, es imposible”, es muy probable que lleve queso. Si no es por fuera, por dentro, a traición. Yo ya no puedo más. Los Estados Unidos serán el paraíso del consumismo, pero también lo son del queso. Comprobadísimo. ¿Mac and Cheese? Menuda aberración. Venir a vivir aquí sin que te guste el queso es como ir a Cádiz y que no te guste el pescaito frito… o que el olor a espeto te maree. Lo vas a pasar un poco regularcillo.

Una famosa de olfato sensible decía que España huele a ajo. Pues yo digo que aquí apesta a queso. Qué hartazgo, por favor. Hasta hay un restaurante que se llama The Cheesecake Factory. Y otro que es The Cheese Lady… y la gente picotea cheese-burgers y palitos de mozarella. ¡Es que ni disimulan! Por si no ha quedado suficientemente claro, no me gusta el queso. Qué le voy a hacer, nadie es perfecto. Pero me gusta el olor a coliflor cocida, para compensar.

Aquí una señora llorando porque a todo le ponen queso.

Del vocabulario nuevo que adquirí al llegar, lo primero que aprendí fue a decir “gambas” en inglés, vete tú a saber por qué. Y lo segundo a pedir las cosas sin queso. Ya me sale sin pensar y con una pronunciación exquisita:

With no cheese, please.

Cuando digas cheese hay que hacerlo laaaargo, como cheeeeeeeeese. Es la única manera para que no te pongan nada de queso.

También les meten cacahuete a cosas que no tienen por qué llevar cacahuete, como la crema de cacahuete o peanut butter. Mira que son cansinos.

Y ya el colmo, la sopa de sobre viene en lata. Así que aquí es sopa de lata. Las más famosas son las de Campbell, por culpa de Andy Warhol (aunque lo suyo creo que era sopa de tomate y no de fideos con pollo). De pollo o de cualquier otra cosa que se pueda meter en una lata, claro. Hay una variedad amplísima de sabores a cual más impactante.

Ay ama!

Lo normal es que la gente vaya por la calle con un humeante vaso o botella (de esos que te mantienen la bebida calentita tres años) hasta arriba de un líquido terroso de color oscuro al que llaman café y que puede resucitar a un muerto. Nada de café con leche ni café con algo más, tonterías las justas. Pero ahí ya no me meto, no vaya a ser que me la den con queso.

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