XXL

Las salchichas jumbo no desmerecen a su lado

Teniendo en cuenta que EEUU es el país del béisbol y de las cosas elefantiásticas por excelencia, era cuestión de tiempo dar con el bate de béisbol más grande del mundo. ¿Dónde iba a estar si no? Está en Kentucky, Louisville, aunque los oriundos prefieren decir Lou, así, sin más. En Louisville no puedes decir Louisville esto, Louisville lo otro, tienes que decir Lou esto, Lou aquello. Con confianza, como si no estuvieras de paso. Lo mismo pasa con los de Indianápolis, que dicen Indy o con los de Nashville que dicen Nash. Si lo bueno breve, dos veces bueno, claro que sí. Les gustan las cosas grandes pero los nombres cortos.

David 2.0

La mayoría de los estadounidenses no habla ningún otro idioma además del inglés. Básicamente porque no lo necesitan, claro. Tienen suficientes canciones, películas y series como para entretenerse toda una vida sin leer subtítulos ni tener que traducir nada de nada. Normal que no les entre en la cabeza que siete actores tengan la misma voz o que no les coincidan los labios con lo que dicen. Y muchos tampoco tienen pasaporte. Pero eso es porque saben que no les hace falta viajar a Italia para ver el David de Miguel Ángel ni mucho menos a Grecia para visitar el Partenón, por ejemplo. Aquí también tienen. Huelga decir que no hacen justicia a los originales, pero no deja de tener su gracia encontrarte con un David dorado al doblar una esquina, o con una réplica del AliExpress del Partenón, copiado al detalle, junto al estanque de los patos.

Partenón 1/2

Aquí hay de todo, y si no, pues se construye en un periquete, no pasa nada. Es lo que tiene ser un país tan joven, que te tienes que empapar de la Historia de los demás hasta que algún día tengas la tuya propia, normal. Es como el me gusta, me lo quedo, pero en me gusta, me lo copio. Lo que no acabo de entender es qué hace este dragón ahí delante si no pega ni con el Partenón ni con los patos. También es verdad que una de las cosas que más me gusta de vivir aquí es que no hace falta que nada pegue con nada, empezando por la ropa, así que nada que objetar. Ya puedes salir con todos los colores del Parchís, el dado y la mascarilla en el cogote que nadie te mira. Y espera que no te suelten algún cumplido, aunque sea de mentira.

BONUS:

Como no todo van a ser bates gigantes, aquí estamos con la sartén más grande, no sé si del mundo o de dónde, pero que pequeña no era.

Y aquí unas mariquitas bien hermosas.

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