Cowboy Style

Eso mismo pensó Kylie

Nashville es una ciudad mundialmente conocida porque Kylie grabó aquí parte de su álbum Golden. No seré yo quien la defienda porque a mí me gusta muchísimo más la Kylie pop e incluso la Kylie disco. Pero si vienes a Nashville tienes que dejar que la Kylie country corra por tus venas, es inútil resistirse. Como no sé conducir, me tocó ser el encargado de la música en el coche, y me preparé una playlist de siete horas de canciones country a palo seco, sin anestesia. Había que llenar muchas horas de carretera, ¡con alertas de tornado incluidas! Hay que decir que es importante ir delante de un tornado y no detrás, a no ser que se vaya en dirección contraria, entonces lo mismo da que da lo mismo. En la radio un señor al que se le nota que está aburrido de avisar sobre tornados porque hay unos diecisiete todos los días te sugiere que dejes de escuchar country y busques refugio, como si en medio de la carretera hubiera de eso. Y total, para que ahora digan que se nos avecina una plaga de cigarras con los ojos rojos que salen de unos huevos que han estado bajo tierra diecisiete años y que este año les toca eclosionar. Casi que prefería el tornado, la verdad.

Botas de cowboy, sombrero de cowboy, guitarra de cowboy y un cowboy

En las tiendas de ropa de Nashville las botas de vaquero y los chalecos con flecos son los reyes de los escaparates. Da igual la época del año, mires donde mires es como estar atrapado en el Día de la Marmota de la semana vaquera de El Corte Inglés. En las tiendas más turísticas si comprabas dos pares de botas te regalan el tercer par, pero a ver dónde vas con seis pares. Mucha botas me parecen. Y sombreros de cowboy y cazadoras vaqueras de todo tipo compiten para que saquemos al jinete o la jineta que llevamos dentro sin saberlo. Opino que un sombrero vaquero es de los pocos accesorios sobre la faz de la tierra que le sientan bien a todo el mundo. A diferencia de otro tipo de prendas para la cabeza, en vez de hacerte orejas de soplillo te las disimula, es como magia. Para quienes una pamela les parece demasiado ostentosa y no tienen ningún sombrero mejicano a mano, uno de cowboy puede ser una opción a tener en cuenta. Además, te ahorras tener que llevar paraguas.

La tataranieta vaquera de Betty Boop

Cuando cae la noche, el centro se convierte en una especie de pequeño Las Vegas vaquero, con bien de contaminación lumínica country. Aunque en algunos bares hace rato que han dejado de cantar Stand By Your Man a pleno pulmón, en otros acaban de empezar a afinar los banjos. El bullicio es el mismo que durante el día, con oriundos presumiendo de coches (de ruedas y tubos de escape más grandes que sus egos vaqueros), ciclistas con botas de cowboy y clones de Taylor Swift paseando calle arriba y calle abajo. Todo tiene un «toque Morricone, tequila y Río Bravo», como dirían Chico y Chica. Me pregunto cómo harán para dormir los que se alojen en los hoteles aledaños, si estarán insonorizados o si les darán tapones para los oídos country.

Rechace imitaciones, vaquero

Recuerdo que de los tropecientos casetes que grabé en mis años mozos, el que solía tener en bucle era una que alternaba canciones de Dinamita pa los pollos con otras de Miriam Diaz-Aroca. Por alguna razón que se me escapa pensaba que Miriam y los Dinamita combinaban de maravilla. Quizás sea esta la razón por la que me guste tanto el country-pop de Shania Twain y de que Music sea mi álbum favorito de Madonna, a saber. Diría que Nashville es la ciudad que más he disfrutado de todas por las que hemos pasado durante este road trip; por la música y porque vi una despedida de soltera en tractor.

BONUS:

Un trol y un gnomo

También visitamos un bosque de trols. No de los de colores y pelazo de los de ahora, ni de los que acechan agazapados en Internet, sino de los de toda la vida, de los que viven en los bosques y meriendan gnomos. Estos en concreto parecían bastante amigables, y cada uno tenía su nombre y su propia biografía. No me acuerdo de ninguno, pero puedo recitar los títulos de las canciones de Dinamita pa los pollos o de Miriam Diaz-Aroca de carrerilla.

Tras un duro día de trolear, una cabezadita

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