Tracy, Ghostface y otras señoras del montón


Hairspray Broadway Tracy Turnblad
Tracy

Como superfán de los musicales, siempre tuve la espinita clavada de no haber visto Hairspray en su día. Opino que es un señor musical de los pies a la cabeza que le da mil vueltas a otros con más caché y enjundia. Da tan buen rollo que las toneladas de laca que necesita Tracy para que los pelos le lleguen al techo están totalmente justificadas en todo momento. Puede que contribuya a hacer todavía más grande el agujero de la capa de ozono, el cual ya debe de rondar el tamaño de Albacete capital (guiño, guiño). Pero, por un rato, hace que te olvides de que estás en pandemia, enmascarillado hasta las cejas y con una señora tosiendo a tu lado, que no es poco. La pobre echaba mano de todos las caramelos de eucalipto que encontraba en el bolso y tenía el detalle de no toser durante las canciones, que son todas estupendas. Se la veía tan apurada como feliz, normal.

Tengo la sensación de que esta ha sido la semana posapocalíptica en que más cosas he hecho de los últimos dos años. Ha coincidido que, además de ir a bailar con Tracy al Show the Corny Collins, me he reencontrado con Ghostface (parece que no tienen nada en común, pero si hay alguien que se pasa el día más boquiabierto que Tracy Turnblad, ese es Ghostface. Almas gemelas).

Ghostface leyendo la Fotogramas
Ghostface

Como superfán también de las películas de terror, una vez tuve la oportunidad de participar en un concurso de Scream (en la foto de arriba estoy interpretando a Ghostface leyendo la Fotogramas). Tiene ya unos añitos (es de cuando se estrenó Scream 4, antes de que llevar máscara fuera tendencia y todavía compraba la Fotogramas, ay). La quinta de Scream me ha parecido (casi) tan divertida como las otras, diría que menos que la cuarta y más que la tercera. ¡Es que la cuarta es muy buena! Lo que no entiendo es que Sidney siga dando su número de teléfono a todos los maniacos asesinos adolescentes del pueblo, así le va. Debería ser un poco más discreta.

La guardería de maridos

Las ventajas de hacerte fotos vestido de Ghostface son muchísimas: no tienes que sonreír ni poner cara de sorpresa ni meter tripa ni fingir un estado de ánimo diferente, por ejemplo. No me importaría hacerme fotos vestido de Ghostface siempre, aunque entiendo que habrá ocasiones en las que no proceda; como en la foto del DNI o en una boda (o en cualquier evento en que el protagonista sea otro, básicamente).

Y otras señoras del montón

Y bueno, como Scream va de reciclar gritos y autorreferencias a tutiplén, aprovecho para volver a subir esta dramatización de los acontecimientos de La guardería de maridos; no vamos a ser menos que Scream, hombre ya. Doña Amparo y doña Mariví también saben gritar, y aunque ya son un poco mayores para que las persiga ningún maniaco asesino adolescente, se les viene un asteroide encima… ¡algo es algo!


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