El fin del mundo a cucharadas en papel y en ebook
En papel y en ebook
ADVERTENCIA: ¡ESTE LIBRO CONTIENE HUMOR ELEGANTE!

«Al señor que llevaba meses pensando en tirarse o no por el balcón, el fin del mundo lo pilló en el balcón, decidiendo si se tiraba o no, mientras su mujer hacía una sopa de letras en el salón:

—Bueno, qué, ¿te tiras o no?
—¡No me pongas más nervioso! No es tan fácil como parece…
—Que si me tiro, que si no me tiro. Ahora me tiro, ahora no me tiro… ¡Si es un saltito y ya!
—¿Un saltito? Asómate y me lo dices. 
—No tengo yo otra cosa mejor que hacer.
—Creo que tengo vértigo, cariño.
—¡Pues no mires abajo!
—Es que ya he mirado.
—Fíjate en tu primo Eustaquio, que Dios lo tenga en su gloria. Dijo que se tiraba y se tiró. Ese sí que era un hombre de palabra. Un hombre de los pies a la cabeza. 

Una niña en el regazo de Santa Claus
¡Yo a este señor no le pienso contar nada!

—¿Y si espero a mañana?
—Solo a ti se te ocurre tirarte por el balcón cuando se acaba el mundo. No había otro día, no.
—Se me ha echado el tiempo encima, qué le voy a hacer. No es una decisión para tomar a la ligera, ¿no crees?
—Eso te pasa por dejarlo todo para el último momento. Le das demasiadas vueltas a las cosas, te lo tengo dicho. 
—¿Y si caigo encima de alguien? 
—¿De quién?
—Pues no sé… De cualquiera que quiera vivir un día más y que esté pasando justo por debajo en ese momento. ¿Y si es alguien conocido?
—¡Pues apunta, hijo, apunta! Esto es un sexto, tampoco vas a tardar tres horas.
—En realidad es un séptimo. La entreplanta también cuenta.
—¿Quieres que te lo calcule? 
—Si no te importa… Puede que sea lo último que te pida.
—Aquí dice que lo primero que hay que hacer es determinar si vas a caer a una velocidad constante o si piensas acelerar por el camino.
—¿Tengo que decidirlo ahora?
—Te lo agradecería. Quiero saber cuántos vamos a ser para cenar. 

Doña Gwendolyne sentada en su sofá
¡Pasad! ¡Pasad!

—Estoy pensando que a lo mejor me tiro desde la ventana de la cocina. Caería más tranquilo sabiendo que no me llevo a nadie por delante.
—Mira, haz lo que quieras. Pero luego no me vengas quejándote de que te has quedado enganchado en una cuerda. 
—¿Cuerda? ¿Qué cuerda?
—¿Qué cuerda va a ser? ¡Cualquiera de las del patio! Aparte de la velocidad y la distancia a recorrer, tendrías que tener en cuenta las bragas y los calzoncillos que te vas a ir zampando según caes. Te advierto que la del cuarto usa bragas de esparto y ayer puso la lavadora. 
—¡Virgen del amor hermoso! 
—Yo creo que es mejor que te tires por el balcón. Y no lo digo solo por no tener que levantarme, que también».

Dos niños asustados con el conejito de pascua
¡Que soy la siguiente!

“El fin del mundo a cucharadas: Una novela de humor y otras catástrofes” está disponible, en papel como y en e-book, en Amazon.

EL BOOKTRAILER

Solo verlo si es Navidad, gracias. Es que no tengo otro.

EL CUADERNO

Ideal para apuntar las cosas antes de que se acabe el mundo. Hay tres portadas diferentes:

El cuaderno oficial de El fin del mundo a cucharadas

LA PLAYLIST

¿Buscas una playlist a prueba de asteroides? La banda sonora de El fin del mundo a cucharadas incluye un montón de canciones para bailar hasta el último segundo (y un par supertristes que igual no valen para hacer spinning pero sí para escucharlas, mirando por la ventana, en una tarde de lluvia de meteoritos).