El bus

Los autobuses escolares son el medio de transporte más incómodo después del carromato.

Ayer en el autobús se me sentó una chica con hipo justo delante. Trece paradas con hipo conté. Y encima no se le ocurre otra cosa que ponerse a hablar por el móvil, una gran idea cuando estás con hipo. Le decía a su interlocutor/a que tenía un hipo tremendo, como si no lo supiéramos todos. Viajar con alguien con hipo en transporte público es una lata, pero en medio de una pandemia mundial todavía más. Me hubiera encantado darle un susto de los de quitar el hipo, pero no sé… sobresaltar a una perfecta desconocida en un autobús me parecía un poco atrevido por mi parte. Además, todavía no sé dar sustos en inglés. Aunque lo que más rabia me da es no saber hacer chistes en inglés. Pero bueno, casi que mejor, que aquí es facilísimo ofender. Y una persona ofendida y con hipo, ¡para qué queremos más!

Aunque iba en autobús, me acordé de esa peli que se llama Tira a mamá del tren, no sé por qué. Se me hizo interminable el viaje. Eso sí, entre hipo e hipo, me enteré de que es camarera y que en el sitio donde trabaja han sacado unas patatas nuevas a las finas hierbas que están buenísimas.

¿Ha pasado ya el 15?

Y pronto se cumplen tres años del día en el que en la parada del bus un señor me preguntó que a qué hora pasaba el autobús. No deja de ser una efeméride como otra cualquiera, pero por alguna razón se me ha quedado grabada, con la mala memoria que yo tengo. Le dije que en tres minutos, y me respondió que qué acento más raro, que si era musulmán. Yo le respondí que no, que soy vasco. Y él que no, que soy marroquí. Y yo que no, que soy vasco. Y él que tengo acento de marroquí. Y yo que bueno, que vale, pero que soy vasco. Y luego que si era portugués. Y yo que tampoco, que qué tres minutos más largos, virgen del amor hermoso. Y el señor, erre que erre, que de qué país de Sudamérica venía exactamente. Y yo que de ninguno, que de Spain. Pues no quedó muy convencido el hombre. No hace falta decir que si en vez de conmigo hubiera estado hablando con Mayra, se habría llevado una calabaza para casa seguro.

A veces te dan calabazas.

Yo no sé qué les enseñan en clase de Geografía. Otro día, en el cole de Inglés para adultos al que iba tuvimos que levantarnos de uno en uno, ir al mapamundi que tenían de adorno en la pared y clavar una chincheta en el lugar de donde veníamos cada uno. Cuando llegó mi turno, calculé a ojo de buen cubero por dónde cae Guipúzcoa y puse la chinchetita con la mejor puntería que pude. Me di la vuelta y me encontré a media clase mirando como si hubiera clavado una chincheta en Júpiter.

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