Felicidad de garrafón


Halloween calabaza pocha
Esta calabaza representa el 2021 a las mil maravillas

Si en A la caza de la calabaza suelo enseñar las hortalizas más lozanas que me voy encontrando por el barrio, Halloween va Halloween viene, hoy quería hacer una excepción y mostrar el otro lado: lo que ocurre cuando la gente se olvida de retirar a tiempo sus creaciones hortofrutícolas y las dejan ahí, delante de las casas, sin importar que la putrefacción empiece a hacer mella (en estrecha colaboración con las malvadas ardillas; ¡las muy carroñeras se las van comiendo por dentro!). Ahí sigue la calabaza, agonizante, acordándose de sus días de esplendor. Porque las calabazas de Halloween también se pudren, pero dan más pena que las normales porque tienen ojos y boca. La pobre poco tiene que ver con la Ruperta, por ejemplo, quien siempre lucía una sonrisa porque era de plástico y se creía inmortal; ¡así cualquiera! No sé sí la de la foto será la calabaza más triste (y pocha) del mundo, pero es la más triste (y pocha) que he visto en persona, eso seguro.

Y como diría Mayra Gómez-Kemp: “Como tristes (y un poco pochos también) son los protagonistas de mi próximo libro, ¡tarjetita por aquí!”.

Bitelchús Tim Burton
Manual para saber qué hacer después

No desvelo el título porque, aunque me gusta mucho, es tan largo que todavía no se sabe si va a caber en la portada, así que no sé. Pero me gustaría tenerlo listo a principios de este año que hoy estrenamos. Si el primero tenía título de libro de cocina (y era de humor), este tendrá un título de lo que tampoco es (y también será de humor). Quién sabe, igual así lo lee algún despistado o despistada que tenga alergia a los libros de humor y descubra que le gusta reír en la cama o en la bañera o en el autobús o en el metro, donde la distancia de seguridad con respecto al sobaco del señor más próximo no está garantizada y cualquier excusa vale para evadirse un rato.

Zombies
Manual para resucitar muertos. ¡Hazlo tú mismo!

La edad media de los personajes debe de rondar los setenta años, (entre otras cosas porque también sale un petirrojo que baja bastante la media). Se podría decir que la mayoría está con un pie en el otoño y el otro en el invierno de la vida. Y aunque en un principio iba a ser un libro de humor negro como el carbón: con la parca acechando y todos y todas haciendo testamento, al final resulta que no.

Mr. Wonderful

Después de casi un año dale que te pego, un día me dije: «Será mejor que repase lo que llevo escrito hasta ahora, no vaya a ser que me vuelva a salir otro tocho de cuatrocientas cincuenta páginas, ¡eso sí que no!». Y me di cuenta, horrorizado, de que no solo no estaba escribiendo sobre la muerte, como al principio pensaba, sino sobre la felicidad. Qué tendrá que ver. Y no sobre la felicidad de garrafón, sino de la otra, la que no está patrocinada por Mr. Wonderful. Menudo disgusto.

Otoño
Aquí con los pies en el otoño
Yo no sé si existe la felicidad. Solo sé que cada vez que Instagram me escupe la frase motivadora de turno, me apetece destrozar cosas y tirar el ordenador por la ventana mientras suelto algún improperio detrás de otro. En el edificio donde vivo las ventanas no se abren más que unos pocos centímetros; no cabe, maldita sea. Pero bueno, casi que mejor así. Solo espero que sea un libro divertido.

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