
Kalamazoo es la típica ciudad de Michigan donde nunca pasa nada… hasta que pasa, como en Twin Peaks o Wisteria Lane o la plaza del Tres de Mayo (guiño, guiño). Hoy, por ejemplo, llueve sin parar y no se ve un alma por la calle. Pero no diré que es un lugar gris, aciago y aburrido porque al menos los pasos de cebra son la mar de alegres. Bueno, y por las siguientes (y coloridas) razones:

Reunión de princesas Disney
Aquí estoy, bajo el diluvio, deseando que empiece el concierto. Solo espero que canten todas mis canciones favoritas y que no nos toquen doscientas niñas hiperactivas disfrazadas de Frozen demasiado cerca, tampoco pido tanto. Resulta que hoy, esta ciudad en medio de ninguna parte es la ciudad en medio de ninguna parte con mayor concentración de princesas Disney por metro cuadrado del mundo seguramente. Me refiero a princesas de verdad, no a esas impostoras de los parques temáticos, salidas de castings de princesas, que más plebeyas y prefabricadas no pueden ser.
Pues el concierto muy bien: especial mención a las canciones de La bella y la bestia y de Hércules que interpretó Susan Egan, la Bella original en Broadway y voz de Megara en el cine; casi nada. Cuando salían todas juntas parecía que se iban a ensamblar unas con otras, cual Power Rangers, y crear la superprincesa Disney. Entre canción y canción, una niña disfrazada de la Cenicienta no paraba de intentar tirarse por el balcón con su desesperada madre persiguiéndola, pasillo arriba y abajo, resoplando en inglés. Como buena princesa Disney, esta Cenicienta en miniatura era inconsciente a más no poder y, además, se ve que no tenía miedo a nada. Eso, o no estaba satisfecha con ver el concierto desde las butacas baratas.

Además de princesas Disney, también vimos a la princesa Leia (que ahora, técnicamente, también es una princesa Disney, qué cosas). Y si te encuentras con la princesa Leia en el escaparate de un restaurante, ¡qué menos que pensar que estás delante de un sitio de deliciosas ensaimadas! Pero no, era de tacos. Dudo que aquí sepan lo que es una ensaimada, y eso que la similitud galáctica es más que evidente. Pues nada, ni por esas. Para según que cosas, EEUU es el primer mundo, pero para otras diría que es el decimoquinto, y eso siendo generosos.

Beicon
De lo que sí controlan es de beicon. En esta tienda de golosinas, sin ir más lejos, venden caramelos de menta con sabor a beicon (para que, después de comer huevos fritos con beicon, el aliento te huela todavía más a beicon y poder dar besitos de beicon). También hay chuches con sabor a beicon para después de comer tanto el beicon como los caramelos de menta de beicon. Y más cosas random que saben a beicon y que no tienen por qué saber a beicon.

El mago de Oz
Y en este otro escaparate de un establecimiento de palomitas (no puedo asegurar que no tuvieran palomitas sabor beicon) cuentan con el buen criterio de emitir El mago de Oz sin parar. Over the Rainbow en bucle. En la imagen de arriba vemos a Dorothy en modo Tippi Hedren cuando la atacan los pájaros y por poco le sacan un ojo; solo que con mariposas, que parecen más inofensivas pero que vete a saber (me río yo de los monos voladores de la bruja malvada del Oeste y sus sombreros como de Botones Sacarino. ¡Si daban más risa que otra cosa!).

Y bueno, el otro día hice un dibujo. Parece un ovni abduciendo a la pequeña Dorothy, pero nada de eso. Es Dorothy andando tranquilamente por el camino de las baldosas amarillas (va en dirección contraria, lo sé, me he dado cuenta después). Bueno, y no he dibujado ninguna baldosa porque era mucho trabajo. También parece que sus piernas están separadas del resto del cuerpo, pero tampoco; en realidad no tiene. Las piernas son de la bruja malvada del Este, que es otro personaje.