Espejos y canastas

Nunca digas este coche no me cabe.

Diría que, de entre los millones de fotos que he tenido la suerte de poder hacer por estos lares, esta es una de mis favoritas. No por bonita, ni por espectacular, ni porque salga yo, sino porque no tiene ni pies ni cabeza. La belleza de lo absurdo: un coche demasiado grande, un garaje demasiado pequeño y una canasta de baloncesto. Tres elementos que por separado son un rollo pero que, si los combinamos, ya la cosa se pone interesante. Puede que se me escape algo, no sé… pero fascinado me tiene.

A los americanos les encanta acumular trastos en el garaje, eso es innegable. Es donde guardan las palas para quitar la nieve, el cortacésped, los esqueletos de Halloween, la decoración de Navidad, la motosierra, la cosa esa de hacer un agujero en el hielo y pescar salmones etc. Además de la cuna del Capitalismo y de las cosas con queso, los Estados Unidos son también el paraíso de la gente con síndrome de Diógenes. Normal que luego no les quepan los coches en los garajes… No sabría decir si estamos ante un caso para Jessica Fletcher o para Mari Kondo.

Jessie Ware, Róisín Murphy y Kylie Minogue.

Aquí un robado por las calles de Chicago: dos músicos tocando y un servidor, pensativo, preguntándose quién saldrá elegido presidente y, sobre todo, en qué momento se le ocurrió coger la sudadera de borreguito con el calor que hace. ¿Pero esto no era noviembre?

También me pregunto cómo es posible que Kylie, Jessie Ware y Róisín Murphy (la santísima trinidad de las pistas de baile posapocalípticas ahora mismo), se hayan puesto de acuerdo en sacar tres estupendos álbumes de música disco… justo ahora que no se puede ir a bailar a ningún lado. Ya son ganas de llevar la contraria. Y yo que me alegro, ¡claro que sí!

De Kylie siempre me espero todo y más, pero lo de Jessie Ware ha sido una sorpresa total. Lo nuevo de Róisín ya apuntaba maneras y no decepciona tampoco. De hecho, me he dado cuenta de que, si coincide que suena Real Groove mientras estoy haciendo una tortilla, es prácticamente imposible batir los huevos con parsimonia y serenidad. Tienes que tener un pulso de hierro. Lo mismo si estoy haciendo albóndigas… si salta What´s Your Pleasure? en la playlist, las probabilidades de que cada albóndiga salga de un tamaño diferente son altísimas. Y Something More es perfecta para que se te quemen las lentejas, garantizado. Propongo comprar una bola de espejos y colgarla del techo en el salón, igual así se podrán evitar futuros desastres culinarios, no sé.

Una alubia elefantiástica.

Hablando de espejos, hay cosas que se pueden hacer mejor en pandemia que en no-pandemia. Como por ejemplo, fotografiar este mamotreto. Un día normal sin pandemia habría doscientas personas delante… o debajo… o detrás. Pero en pandemia no hay un alma. Me dicen que algún día podría hacer esta foto así, sin nadie delante (ni debajo ni detrás), y no me lo creo. Puede que sea la escultura más famosa de Chicago, entre otras cosas porque te puedes hacer una foto en ella reflejado. Lo llaman The bean (una alubia de Bilbao en todo caso), y es el monumento favorito de la gente coqueta, egocéntrica o simplemente de todo aquel a quien le gusten las alubias o mirarse en los espejos mientras pasea por el parque. Si también quieres ver una sartén de Bilbao aquí tienes una.

Otra de mis favoritas: un pajarillo, farolillos y rascacielos.

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