Como Thelma y Louise


El fin del mundo a cucharadas
Aquí arriba todo parece que se mueve en SloMo. ¡Qué paz!

Un día estás en plena vorágine de lujuria y desenfreno, y al otro tirando millas atravesando un desierto. Y es que lo mejor que se puede hacer después de una primera toma de contacto con un sitio con tanta algarabía y tantas tetas como Las Vegas, es poner tierra de por medio y buscar un poco de tranquilidad.

Bien es cierto que me he pasado media vida mirando por la ventana de un autobús ALSA mientras recorría el pequeño desierto que hay entre Madrid y Donosti, esta es la vez en que más cerca he estado de sentirme un poco como Thelma o Louise, cualquiera de las dos (puede que más Thelma, no sé).

Entre Las Vegas y el Gran Cañón del Colorado hay como cuatro o cinco horas de desierto. Cruzar el desierto de Arizona en un coche no es lo mismo que ir al pueblo en autobús y parar en Burgos veinte minutos; es otra cosa. El paisaje es muy peculiar, y cada vez que adelantábamos algún camión me acordaba de cuando a Thelma y Louise un camionero de lo más grosero les hace eso tan desagradable con la lengua y las llama chochitos y no les queda más remedio que darle su merecido. No es para menos.

Arizona
En Arizona es una hora más

Por aquí, en alguna parte, debe de estar escondida la famosa Área 51, donde se supone que hay una base militar supersecreta que lo mismo oculta plutonio que tiene una colección de extraterrestres y algunas naves espaciales guardadas a buen recaudo, no sabría decir si enteras o despiezadas. La verdad es que yo solo he visto chabolas y gasolineras, ninguna base militar supersecreta ni nada parecido. Y camiones, muchos camiones. Claro que, si yo tuviera que esconder un ovni, lo rodearía de chabolas y construiría una estación de servicio gigante delante para no llamar la atención (y pondría la gasolina carísima para que no parara nadie).

Benidorm Fest

Donde sí que paramos fue en la presa Hoover, que es una obra de ingeniería mastodóntica que está en medio de la nada y que tiene su propio merchandising. Si te hace ilusión poner las llaves en un llavero con forma de presa o comprar un imán de una presa para pegar en la nevera, aquí tienen.

La presa Hoover
¡Ay, mamá! ¡Qué alto está esto!

No quería enterarme de quién había ganado el Benidorm Fest por si me daban ganas de tirarme por una presa o por un barranco. Pero fui débil y aproveché uno de los momentos en los que había wifi para mirar el móvil. En el desierto hay momentos en los que tienes wifi y momentos en los que no; va y viene. ¡Maldita la hora! Este año tenía hasta cinco favoritas, lo nunca visto… Pues ni por esas, qué decepción. Pero bueno, ir por la ruta 66 y aledaños pendiente de la final del Benidorm Fest ha sido una experiencia inolvidable, un extra de emoción y un poco de eurodrama que, pensándolo fríamente, nunca están de más.

Como en el cine todo es mentira, Thelma y Louise ni circularon por estos lares ni se tiraron desde el Gran Cañón del Colorado, pero se supone que sí, que es lo que cuenta. Nosotros tampoco nos lanzamos de ningún barranco porque el coche era de alquiler. Pero estoy seguro de que Thelma y Louise no hubiera esperado al final de la película y se hubieran tirado mucho antes de haber sabido que mandábamos a Eurovisión una canción con semejante letra.

El Gran Cañón del Colorado
No hace falta decir que la foto no le hace justicia

Habrase visto un sitio más impresionante, majestuoso, sobrecogedor, alucinante, inabarcable… para estar un rato largo mirando en silencio sin creértelo. Esto sí que parece que es donde acaba el mundo. Si tienes la suerte de que no te toque ningún niño cerca, es muy relajante. Y te da por pensar en lo insignificantes que somos. Y en los dinosaurios. El cachito que se ve en la foto no es más que una pequeñísima parte de lo inmenso que es esto, madre mía. Es increíble lo que puede crear la naturaleza si la dejamos en paz durante varios millones de años, sin tocar nada ni construir un Starbucks ni un McDonald´s cerca. Y eso que esto está al lado de un pueblo de mala muerte, el típico pueblo americano en medio de ninguna parte donde no hay de nada. Pero que nada, nada, nada… excepto un magnífico cañón como atracción turística sin parangón y un McDonald´s donde te piden diez dólares por una hamburguesa y unas patatas. Si pudiera les quitaba el cañón y lo ponía en otra parte.

Helados
Y colorín Colorado…

Si se viene a Las Vegas, diría que es obligatorio hacer un huequecito en la agenda para visitar el Gran Cañón del Colorado. Es, junto a las cataratas del Niágara y la sartén más grande del mundo, lo más impresionante que he visto en este país. Estos días también hemos visto muchas tetas, pero las únicas que me interesaban eran la de Rigoberta Bandini y las de esta otra señora tan estupenda.


Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: