Capítulo 10: A la caza de la calabaza (parte 2)


Halloween. Calabazas. Esqueletos.
Esqueletos en bicicleta… lo normal por estas fechas

Jack-o-lantern

Cada vez que alguien compra una calabaza, la vacía y le hace agujeros para la boca y para los ojos, deja automáticamente de ser una aburrida calabaza y se convierte… ¡en otra cosa! Y si además introducimos una vela o una linternita dentro para que se ilumine por las noches, para de contar… (si hay algo que mole más que una calabaza de día, es una calabaza de noche). De ahí que se les llame Jack-o’-lanterns, que viene de cuando antiguamente los niños colocaban cirios en el interior de frutas y verduras para asustar al personal: una especie de espantapájaros hortofrutícolas, se podría decir, como si las verduras no dieran bastante miedo ya de por sí.

Halloween. Campo de calabazas.
Un campo de calabazas XXL

El kit

Cualquiera puede ir al supermercado y hacerse con un kit especial para diseñar calabazas… ahí, en plan Bricomanía. Suelen estar estratégicamente colocados al lado de las calabazas (dónde si no), que ponerlos junto a los melones no tendría mucho sentido. Son unas bolsitas como de de escultor o cirujano muy básicas, (tipo Esculturnova o Cirujanonova de bolsillo), y vienen con todo lo necesario para destripar una calabaza. Luego vas (con mucho cuidado y mejor puntería), y le haces los ojos y la boca. Y ya si te vienes arriba, también le puedes esculpir los agujeros de la nariz… o lo que se te ocurra. No hay límite ni tampoco dos calabazas iguales, ¡ahí está la gracia!

Si piensas que tirar comida está feo, siempre puedes hacer pastel de calabaza, o un bizcocho de calabaza, o zumo de calabaza o algo de calabaza con lo de dentro, supongo.

Halloween. Calabazas.
Nunca digas esta calabaza no es mi hijo

La botica de las calabazas

Hay calabazas para todos los gustos: desde muy mal hechas hasta auténticas obras de arte, dependiendo de la destreza de cada uno. Hay algunas tan logradas que cualquiera diría que estén talladas con escalpelo y bisturí, da gusto verlas y te entran ganas de cometer hurto menor. Aunque también hay quien pasa olímpicamente de comprarse su kit de Cirujanonova y se limita a colocar una calabaza monda y lironda delante de casa, en plan ley del mínimo esfuerzo… Y tan pancho se queda. Ese ni es americano ni le gusta Halloween ni nada.

Una decoración minimalista

Halloween para torpes

¿Eres la persona menos mañosa del mundo y no sabes manipular un cuchillo sin llevarte tres dedos por delante? ¿Eres muy torpe pero te hace ilusión tener una calabaza con más cara que espalda en la puerta de tu casa? ¡No desesperes! Siempre puedes hacer trampas (que en Halloween todo vale), y en vez de realizar orificios a tu calabaza, pues se los pintas. Fácil y sencillo.

Halloween. Calabazas con turbante.
Esta calabaza viene del spa fijo

Es sumamente importante ir a cazar calabazas lo antes posible. Esto lo he aprendido con los años… ¡Nada de apurar y esperar al día de Halloween! A no ser, claro está, que quieras admirar una colección de calabazas putrefactas, en descomposición y con malvadas ardillas devorándolas por dentro. Lo aconsejable es darse una vuelta una semana antes mínimo. Según la wikipedia, que la vida media de una calabaza es de cinco a diez días, y como dirían Hidrogenesse, no hay nada más triste que una calabaza pocha.

Halloween. Calabazas.
Una escalera hortofrutícola

Continuará…


2 respuestas a “Capítulo 10: A la caza de la calabaza (parte 2)”

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