A la caza de la calabaza (parte 3)

Barriendo calabazas.

En el mundo-calabaza no hay moda que valga. Es temática libre, cada uno hace su calabaza como le venga en gana… o como buenamente pueda, que no se le pueden pedir calabazas al olmo. Calabazas de las de toda la vida (con los ojos achinados y la boca en sierra), calabazas de Harry Potter, de Batman o de Pesadilla antes de Navidad… lo bonito es que se note que cada una es de su padre y de su madre. También he visto calabazas ebrias, calabazas de colores, calabazas que no son calabazas sino bolsas de basura con cara de calabaza, calabazas orgullosas de serlo y hasta esqueletos en bicicleta. Y mis favoritas, las calabazas que te piropean cuando pasas por delante:

Thank you!

Otra opción que cada año cuenta con más adeptos es la decoración hinchable. Olvídate de destripar calabazas si no te apetece. Con que tengas un inflador en casa es suficiente. Luego vas a la tienda de cosas hinchables y eliges una calabaza inflable, una bruja inflable… o cualquier cosa que se pueda inflar. Este año había también arañas y payasos. No sabría decir si me dan más repelús las arañas de diez metros o los payasos. Y no me refiero a los payasos hinchables de diez metros, sino a los de carne y hueso, que son bastante terroríficos ya de por sí.

¡A flotar se ha dicho!

Halloween es, sin lugar a dudas, mi fiesta americana favorita de todas. En el cine echan El retorno de las brujas y The Rocky Horror Picture Show en bucle. En un bucle maravilloso. Aunque por pedir, me gustaría que también pusieran La pequeña tienda de los horrores de vez en cuando. Y Noche de miedo también. Bueno, y muchas otras. Y en la tele no pueden faltar los maratones de pelis de terror ochenteras, con sus tropecientas secuelas (unas detrás de otras) y no siempre en orden. Ni el ya mítico especial ¡Es la gran calabaza, Charlie Brown!, que personalmente me chifla y no envejece. Pero lo mejor de todo es saber que, mientras las calabazas se pudren en las aceras, al día siguiente dan el pistoletazo de salida a los villancicos en la radio. ¡Hay emisoras de radio que solo ponen villancicos las veinticuatro horas del día durante dos meses! Por fin un poco de calidad musical en este país.

Hago un inciso aquí para decir que odio al perrito faldero de mi vecina. Es una de esas mutaciones que parece un mix entre una oveja y una rata. Ya podía tener un gato, de esos que no ladran, maldita sea.

Vais a morir.

Eso sí, lo que nunca había visto en estos cuatro años a la caza de la calabaza, era una momia. Pero una momia de verdad, no una momia hinchable. Mucha bruja y mucho zombi, pero nada de momias. ¡Hasta ahora! Pero vamos, que es normal. Si tuviera una casa con jardín y una mecedora en el porche, yo también daría prioridad a colgar una bruja en la ventana, o a enterrar un esqueleto en el jardín antes que poner una modesta momia de portera, que pasa más desapercibida.

La contraseña, por favor.

Y hasta aquí las calabazas del 2020. Si el año que viene sigo por aquí, y el mundo no se ha acabado, me doy otra vuelta…

3 comentarios

  1. Pues como vivimos en un bloque de apartamentos, aquí poco trick or treat suele haber… eso sí, decoramos la puerta todos los años. Tampoco falta el bol de chocolatinas, aunque sea para comérnoslas nosotros viendo Netflix… ejem 😛

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